14/8/07

Introducción

.... Nací en un barrio deprimido, tan solo con recordar los nombres de algunos lugares; la plaza de las ratas, el puente de los gitanos, La Perona, Las Putas, podremos hacernos una idea de la clase de Barcelona que a muchos nos tocó vivir. Tan sólo habían tres caminos de futuro: 1-Ser un estudiante cojonudo, aplicado y salir adelante mediante becas. 2- Aprender un oficio manual, ya sea fontanero, paleta o taxista y asegurarse el ideal de vida del proletario bajo-medio a los 18 años. 3-Explorar el lucraativo y excitante mundo del tráfico de estupefacientes.Como podreis adivinar, escogí el tercero. Ni soy buen estudiante, ni me gusta trabajar con las manos y nunca he entendido la felicidad que emana de una lavadora nueva una pantalla de televisión o una nevera llena. Muchos menos comprendo el miedo a la soledad ni la necesidad de hacerlo todo en pareja. Así que poco a poco, desde los 16 añitos que compré mi primer cuarto de kilo para venderlo a los amigos del instituto, comprendí que si bien el dinero no da la felicidad, para mí, en esa época y en años posteriores la felicidad era un todo que aglutinaba el dinero, el poder sobre las personas, la popularidad.A los 18 un ex-policía me recomendó que me alistara en algún cuerpo especial del ejército, pues con mi "oficio", no estaría de más aprender ciertas técnicas y disciplina mental. Dos años más tarde volví al barrio con las ideas aun más claras, totalmente insensibilizado ante el dolor ajeno, incapaz de amar a nadie. Estas "cualidades" me hicieron prosperar en el negocio; abandoné la ingesta de sustancias nocivas, me rodeé de personajes; aduladores, ladrones, travestis y prostitutas, camellos y policías y me diversifiqué. Pastillas para el Vallés, caballo para Salou, chocolate y coca para la nueva movida maquinera de Barcelona. La ciudad de las olimpiadas, de la especulación, del tráfico de drogas consentido. Dinero y mujeres forjaron un respeto irreal que me convertía a marchas forzadas en un perfecto patán, incapaz de recordar a su familia, ciego ante los verdaderos amigos y cruel con mujeres y adictos...mi fuente de placer.Un día el karma me castigó, debería tener unos treinta años cuando sucedió. Todo cambió; no con rapidez, pero si sin vuelta atrás, hasta dejarme en el estado que estoy hoy. Rodeado de amigos verdaderos, saboreando los pequeños e indispensables momentos de felicidad que nos otorga la vida y, ya pesan los años, convertido en cofidente y amigo de mujeres, adictos y personas vulnerables. Mis fantasmas siguen vivos y horribles, pero aprendí a vivir con ellos y a hacer o procurar, una buena acción cada día por lo menos para poder compensar el daño causado.....Bueno, esto soy yo a grandes rasgos y estas son mis ideas, mis ideales y mis sueños, que espero escribir en este segundo blog....

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