Ser seropositivo es un "peñazo". La enfermedad en sí no es molesta mientras te mediques. La mayoría de mis amigos saben de mi secreto a voces y todos mis "amores" lo saben también; o sea, para qué le llamo secreto si quien me importa y quien quiero lo saben???? Cuando me diagnosticaron, creí que que era lo justo; una vida de descontrol, aprovecharme de las debilidades, flaquezas y deseos de quien se pusiera a mi alcance, no entender el dolor que puede provocar un rechazo, una humillación. Incluso contemplé con frialdad científica como uno de mis mejores amigos se autodestruía. En fin, que cuando un doctor me miró con cara de asco y me dijo que estaba condenado, (en esos tiempos parecía un castigo divino), ...me sentí aliviado. La Vida me castigaba con justicia.
Casi la cago de nuevo o quizá fueron los últimos coletazos de la anterior vida...Unos momentos de depresión en los que me volví más peligroso que nunca. No le tengo miedo a nada y esto no iba a ser un excepción; me conjuré para vivir por lo menos más que el médico cabrón que me recomendó olvidarme de la vida y disfrutar de mis últimos años, ¡ pero si eso era lo que había estado haciendo toda mi puta vida!!!!....eso fue hace 16 años ya y cada vez estoy más fuerte, seguro de vivir la cifra que me impuse de pequeño, unos 104 años, y se que mi doctora está más que orgullosa de su paciente viajero al que pone como ejemplo para algunos deprimidillos que aparecen por primera vez en su consulta, (hay doctores fenomenales en el mundo). Hay momentos en los que encuentro una razón a ese castigo. Intensifiqué mis viajes, busqué respuestas y un día, siempre hay un día bisagra en el que el plano de la vida gira ciento ochenta grados, tras sobrevivir a un millón de litros de agua salada, un mar de lágrimas que me descompuso por dentro, un bautizo exógeno...tras todo eso, empecé a comprender la Vida.
Hoy intento animar, no consolar, a los que sufren el mismo problema que yo, me gusta enseñar a leer y escribir a mi clase de ancianos de Barcelona y disfruto como un enano intentando crear un modelo ético entre los pequeños en las escuelas de los países que visito. A pesar de todo, sigue habiendo gente que no compartiría una habitación o un vaso de agua conmigo, cada vez que me sale una "novia" nueva debo explicar una parte de mi vida...aunque eso muchas veces provoca un efecto inverso, ante tanta sinceridad ves como su mirada se endulza y se ven obligadas a dar a cambio algo de tu sinceridad, siempre pasa, y así se consigue, sino ligar, si ampliar un círculo de amistades que es mi más preciado tesoro
Así pues, ¿un castigo?, ¿una parte mas del camino que he de recorrer?, ¿un mensaje? ....tal vez, pero sin duda mi vida sería mucho más prosaica, aburrida y egoísta si no tuviera esos virus circulando por mi sangre y tampoco sentiría esa necesidad imperiosa de devolver al mundo todo lo que le he quitado a la fuerza...




